Resulta que antes de ayer murió mi Tita Juanita, la mujer de la que he heredado mi fe por las vírgenes, la que siempre me regalaba estampas, medallas y rosarios. El caso es que entre toda la pena que se tiene al perder a alguien que quieres, llego al tanatorio y venga a buscar la sala con el nombre de Juana y que na, que allí no hay ninguna Juana...y resulta que mi Tita no se llama Juana que se llama Marina, como son estos de Huelva, pensé yo. Y entonces entro y pregunto a mi Tita Felisa, que por que la llamaban con otro nombre y me mira como si yo fuera idiota y me suelta con naturalidad, que ella misma se llama Luisa y no Felisa, pero que siempre la llamaron así. El caso es que continuo preguntando y me entero que mi Tita Mari, realmente se llama San Pedro (y no es coña). Con todo esto me sentí aun mas orgullosa de ser huervana y he decidido que a partir de ahora yo me llamo Peña como la virgen!
En memoria de Marina Garcia Concepción,"Tita Juanita".
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1 comentario:
pero tu no eras Rumana? y no de huelva, Je¡
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