
Ahhhh y para que nadie, absolutamente nadie me de envidia, queridos, he descubierto que no vamos a tener nada que envidiar por la playa... aquí tenéis la prueba real de que en Copenhague SI HAY PLAYA
Algo (a parte de por el novio) tenía que ganar con el cambio de ciudad... y que no fuera precisamente por el tiempo...
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